El Desarrollo

Por el cardenal Fco. Xavier Nguyen Van Thuan.

El honor del hombre: el dominio y la salud del universo.

582. El desarrollo no consiste solo en alimentar o vestir a la humanidad, en reparar arados o picos, en cavar pozos o canales. El desarrollo es la elevación del hombre completo, su acceso a una vida digna.

583. No te contentes con socorrer al prójimo. Evita hacer lo que es más fácil: dar.

El Señor exige de ti una actitud mucho más difícil: ayudar a otros de modo que ellos puedan ayudarse a si mismos y sean capaces de ayudara todos sus hermanos.

584. El Señor desea nuestra colaboración en la obra de la creación y en la de la redención del mundo. Si esto lo hiciera Dios solo, la obra sería ciertamente perfecta, pero el hombre perdería en dignidad. Necesitamos imitar los métodos de trabajo de Dios.

585. Has aprendido del Señor que cuando hayas terminado tu tarea debes decir: “Soy un siervo inútil”. Es una frase profunda y llena de sentido.

Eres inútil porque sólo la gracia de Dios actúa verdaderamente. Tú eres sólo un instrumento.

Eres inútil, si haces que tus hermanos te vivan agradecidos y se sientan inferiores, por el contrario, debes hacer de manera que no tengan necesidad de acudir a ti.

586. Desaparécete para que los demás crezcan.

Pregúntales antes de darles.

Aprende a socorrerlos de modo que también ellos sean capaces de socorrer a los demás.

No te erijas en bienhechor o en donador.

Hazte hermano y servidor de todos.

587. Sea cual fuere la felicidad que proporciones ayudando a tus hermanos, no dejes que se queden pasivos. De esa manera no favorecerías su verdadero desarrollo.

588. El drama de los pobres no es tanto su indigencia como su imposibilidad de vivir una existencia digna del hombre.

589. El director y el empleado, el oficial y el soldado raso, el profesor y el alumno difieren por su situación y sus títulos. Pero éstas son solo relaciones de subordinación. En cuanto “hombres” en cuanto hermanos en el Señor, están llamados a ayudarse. Lo importante es esto: “Ya no los llamo siervos, los llamo mis amigos”.

590. El más hermoso regalo que puedes ofrecer a los que trabajan para ti no es un hermoso vestido, un par de zapatos o un reloj precioso, sino mas bien, la humanidad, la fraternidad que tu comportamiento les manifestará a lo largo de la jornada.

591. El Señor podía haber llamado a “autómatas”, pero ha tomado el riesgo de equivocarse escogiendo como colaboradores a pecadores, a violentos y a seres complicados.

592. Sería muy fácil aceptar junto a ti sólo a personas que nada aman tanto como estar acostadas o sentadas, cuyo solo deseo es el de ser ayudadas o socorridas y que no buscan otra cosa que recibir. Podrías entonces jugar al hermano mayor, el indispensable, pero tu misión es la de formar responsables hombres “en pie”, hombres dignos de ese nombre.

593. No será fácil, pero debes tomar la decisión de ayudar a los demás:

  • A despertar de su letargo,
  • A reflexionar,
  • A organizarse,
  • A luchar,
  • A oponerse a ti cuando sea necesario.

Conocerás una verdadera felicidad cuando veas a los otros subir contigo.

594. La energía nuclear es un gran descubrimiento de nuestro tiempo, pero son muy raros los que la utilizan para fines pacíficos o para el desarrollo, y más raros todavía para contemplar y glorificar la omnipotencia de Dios.

Son muy numerosos en cambio, los que utilizan este don de nuestro Padre que está en los cielos para fabricar armas homicidas más y más aterradoras.

595. La más grande afrenta que los hombres han hecho a Dios es el mal uso de sus dones, cuando los desvían a fines inicuos y los hacen servir para horribles masacres fraticidas.

596. El universo no carece de espacio; es el corazón del hombre el que es demasiado exiguo. No falta alimento animal; pero los hombres se desgarran entre sí con una crueldad peor que la de las bestias feroces.

597. Acorta, pues, tus discursos sobre la sequía en el Sahel, las inundaciones en Bangladesh, la violencia en América Latina, y mira a Cristo abandonado, subdesarrollado, cercano a ti, bajo tu techo o en el umbral de tu casa.

Cuando el amor se agote en el corazón de los hombres, cuando se levante el maremoto del egoísmo y de la venganza, entonces el tiempo de la exterminación está muy próximo.

598. La humanidad está orgullosa de sus adquisiciones: la energía nuclear, el uso del petróleo, la fuerza destructora de sus cohetes y de sus naves espaciales. Ha llegado el tiempo en que todo es posible, “la era de lo creíble”. Este orgullo podría ser muy bien reducir el mundo a cenizas si perdiera de vista el desarrollo del hombre y si olvidara que “Dios es el creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible”.

599. El hambre del mundo, la miseria de las naciones pobres no son los únicos azotes de la humanidad. La verdadera calamidad es la inconsciencia de los países hartos y opresores.

600. “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”. (Paulo VI)

601. Durante todo el tiempo que las naciones desarrolladas no consagren ni un céntimo de sus ingresos a ayudar al desarrollo de los países pobres, durante todo el tiempo que el 20% de la población mundial consuma el 80% de los recursos de la humanidad, no podrá alejarse el peligro de una guerra nuclear.

602. La elaboración de un plan de ayuda y de desarrollo y su realización desinteresada tienen más posibilidades de favorecer la paz que todas las conferencias sobre la limitación de las armas nucleares y todas las “cumbres” sobre economía.

603. Debes ser un apóstol del desarrollo, como el Papa Paulo VI nos lo ha pedido, Él mismo fue un papa peregrino por la paz y el desarrollo.

604. Concretamente, el desarrollo hará un mundo en el cual se realice el mensaje de Jesús. Todos los hombres se amarán, se ayudarán entre sí y compartirán todo en una fraternidad universal.