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En el camino de la esperanza
2007
Mayo
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Semillas de Verdad Junio 2007 |
Sección Bioética - Las promesas incumplidas de la pÃldora del dÃa después
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Se convierte en medio de promoción del aborto
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Continúa el debate en muchos paÃses sobre el uso de la asà llamada pÃldora del dÃa después. En Chile, tras muchos meses de conflicto sobre el tema, el gobierno ha dado el visto bueno a la distribución de la pÃldora el pasado septiembre. El 12 de enero, sin embargo, el Tribunal Constitucional de Chile votó 6 contra 4 para parar la pÃldora.
Según un reportaje de Associated Press del mismo dÃas, los jueces invalidaron el programa bajo el que se distribuye la pÃldora porque fue autorizado por un decreto administrativo, en vez de un por decreto presidencial o una ley parlamentaria.
El alto a la distribución de la pÃldora puede que dure poco. El gobierno respondió a la sentencia anunciando que la presidenta chilena Michelle Bachelet emitirÃa un decreto para superar el error técnico que encontró el tribunal.
La Iglesia católica en Chile se ha opuesto firmemente al programa puesto en práctica por el gobierno. En una declaración el 7 de septiembre, la Conferencia Episcopal apuntaba los posibles efectos abortivos de la pÃldora si tiene lugar la concepción.
Los obispos también criticaron el programa para minar el papel de los padres. El programa del gobierno prevé la distribución de la pÃldora del dÃa después a chicas de 14 años, sin la necesidad de la aprobación de los padres. Esto priva a los padres de su legÃtima autoridad en la educación y guÃa de sus hijos, indicaban los obispos.
El debate en Chile tiene lugar precisamente cuando se levantan dudas sobre la efectividad de los programas que implican la distribución masiva de la pÃldora del dÃa después. Proclamada desde siempre por sus promotores como algo necesario para ayudar a reducir los abortos, en la práctica no hay evidencia alguna de que tenga tal efecto.
Una revisión de 23 estudios sobre diversos tipos de «anticonceptivos de emergencia», publicada en la entrega de enero de la revista Obstetrics and Gynecology, no encontró evidencia de que el uso de la pÃldora haga bajar los Ãndices de embarazos y abortos.
En su reportaje del 8 de enero sobre el artÃculo de la revista, el Washington Times comentaba que en el 2005, los investigadores del Guttmacher Institute, un organismo de investigación conectado con la abortista Planned Parenthood, publicaba un informe sosteniendo que el uso de la pÃldora y otros «anticonceptivos de emergencia» ha prevenido 51.000 abortos en el 2000.
Tales argumentos siguen repitiéndose. «No es un sin sentido el hecho de que aumentemos el acceso a los anticonceptivos y, en especial, que la pÃldora del dÃa después esté disponible sin receta», sostenÃa el editorialista del New York Times, Nicholas Kristof, en un artÃculo el 2 de mayo.
Más pÃldoras, más abortos
Otro informe, publicado el 8 de enero, confirmaba el fracaso de la pÃldora del dÃa después en la reducción de los abortos. El portal informativo español Forum Libertas analizaba lo que ha ocurrido en el paÃs desde que se introdujo la pÃldora. En el 2000, el año anterior a su introducción, habÃa 60.000 abortos, un Ãndice de 7,5 abortos por cada 1.000 mujeres menores de 20 años.
En el 2005, se distribuyeron no menos de 506.000 pÃldoras del dÃa después. Al mismo tiempo, sin embargo, el número de abortos dicho año subió hasta los 91.000 y el Ãndice de abortos por mujer menor de 20 años subió hasta los 11,5 abortos por cada 1.000 mujeres.
El año pasado se informó de resultados similares en Gran Bretaña. El 15 de septiembre el British Medical Journal publicaba un editorial con la firma de Anna Glasier, directora de una unidad del Servicio Nacional de Salud en Edimburgo, Escocia.
Glasier escribÃa: «Los anticonceptivos de emergencia se han anunciado como la solución a la subida del Ãndice de abortos». «Algunos autores han sugerido que en Estados Unidos casi un millón de abortos podrÃan prevenirse al año si cada mujer utilizar los anticonceptivos de emergencia cada vez que los necesitase».
«Sin embargo, a pesar del claro aumento en el uso de anticonceptivos de emergencia, el Ãndice de abortos no ha descendido en el Reino Unido», continuaba el artÃculo. De hecho, escribÃa Glasier, ha subido del 11 por cada 1.000 mujeres de entre 15 y 44 años en 1984 (136.388 abortos) hasta 17,8 por cada 1.000 en el 2004 (185.400 abortos). AñadÃa que el incremento en el uso de anticonceptivos de emergencia en Suecia tampoco se ha asociado a una reducción en el Ãndice de abortos.
En Escocia ya habÃa suscitado preocupación el uso de la pÃldora del dÃa después. En un informe publicado en noviembre de 2005 por el Consejo Escocés de Bioética Humana, la doctora Anne Williams observaba que la pÃldora del dÃa después «es etiquetada de forma errónea y engañosa por los organismos médicos y del gobierno como ‘anticonceptivo de emergencia’».
«Es engañosa porque encubre el hecho de que puede actuar, no previniendo la concepción, sino previniendo que sobreviva y se desarrolle un embrión ya existente», explicaba el informe.
El término anticoncepción es insuficiente para describir el efecto completo de la pÃldora del dÃa después, escribÃa Williams. De hecho, la pÃldora puede actuar para prevenir la implantación (el anidamiento del embrión en la pared del útero), que ocurre aproximadamente siete dÃas después de que haya tenido lugar la concepción. Los anticonceptivos previenen la concepción, no la implantación. «Los actos que son post-conceptivos no pueden incluirse razonablemente en la definición de anticoncepción», indicaba.
Preocupación por la salud
El informe también observaba la falta de una investigación adecuada y profunda sobre las implicaciones sobre la seguridad de la pÃldora del dÃa después a corto y largo plazo. Esto es particularmente preocupante cuando las mujeres la usan de modo frecuente.
El informe citaba evidencias de siete clÃnicas de planificación familiar que muestran que más de la mitad de las mujeres han usado la pÃldora del dÃa después al menos una vez aquel año, y el 25% tres veces o más. Seguir los problemas de salud debido al uso de la frecuente de esta pÃldora también es problemático dada la naturaleza de los programas puestos en práctica por algunos gobiernos, que incluyen la distribución libre sin necesidad de prescripción médica.
Williams también sostenÃa que la disminución del miedo al embarazo debido al recurso de la pÃldora del dÃa después puede traer consigo una postura más superficial a la hora de entablar relaciones sexuales, con pocas excusas para rechazarlas por parte de una joven. Una mayor actividad sexual podrá contribuir a niveles mayores de enfermedades de transmisión sexual.
Susan Wills, directora adjunta de la oficina pro vida de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, también mostraba su preocupación por los efectos para la salud de la pÃldora. Plan B, una clase de pÃldora del dÃa después, y otros métodos de «anticoncepción de emergencia» son el equivalente a tomar de 4 a 40 veces la dosis diaria de varias pÃldoras anticonceptivas en un periodo de 12 horas, observaba en un artÃculo publicado el 15 de agosto en la página web de Nacional Review Online.
Los efectos negativos de la pÃldora del dÃa después incluyen interrupciones graves del ciclo menstrual, convulsiones, y un notable riesgo de embarazos ectópicos. A pesar de estos peligros, el año pasado la Administración para Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos suavizó la reglamentación para Plan B, permitiendo a las mujeres comprarla sin receta.
Los promotores de estas pÃldoras siguen presionando para que usen de modo cada vez más frecuente, hasta el punto de sostener que deberÃa estar presente en el botiquÃn del cuarto de baño de toda mujer, informaba el periódico británico Telegraph el 14 de diciembre.
En diciembre, el Servicio Consultivo Británico para el Embarazo afirmaba que las mujeres deberÃan considerar la pÃldora como si fuera una aspirina. «Intentamos hacer que la pÃldora del dÃa después sea tan normal como el Nurofen», declaraba un portavoz al periódico.
Norman Wells, director del Family Education Trust, criticaba esta actitud como «muy irresponsable». Wells sostenÃa que el uso frecuente podrÃa tener efectos negativos a largo plazo. También comentaba que cuando se aprobó por primera vez en Gran Bretaña esta pÃldora, se propuso como algo para usarse sólo en circunstancias excepcionales. Ahora, si embargo, se presenta como si fuera tan insignificante como una aspirina.
Por el padre John Flynn
ZS07020221
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