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En el camino de la esperanza
2007
Febrero
ArtÃculos

Febrero 2007 |
El valor de la sangre de Cristo
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¿Deseas conocer el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recordemos los antiguos relatos de Egipto
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Inmolad- dice Moisés- un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. “¿Qué dices Moisés? La sangre de un cordero irracional ¿puede salvar a los hombres dotados de razón?” “Sin duda –responde Moisés-: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene un a profecÃa de la sangre del Señor.”
Si hoy, pues, el enemigo en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavÃa más lejos.
¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre? Mira de dónde broto y cuál sea su fuente, empezó a brotar de la misma cruz, y su fuente fue el costado del Señor. Pues muertota el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua como sÃmbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristÃa. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido, y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero: los judÃos sacrificaron el cordero, y yo recibo el fruto del sacrificio.
Del costado salió sangre y agua. No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mÃstica. He dicho que esta agua y esta sangre eran sÃmbolos del bautismo y de la eucaristÃa. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del EspÃritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristÃa, que han brotado, ambos del costado. Del costado de Jesús se formó pues la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
Por esta misa razón, afirma san Pablo: somos miembros de su cuerpo, formado por sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues del mismo modo que Dios formó a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salidas de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormÃa, asà también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.
Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con que alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquel a quien ha dado a luz, asà también Cristo alimenta siempre
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