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En el camino de la esperanza
2007
Enero
ArtÃculos

Enero 2007. Feliz Año Nuevo. |
Principios para el Ecumenismo. Oración en común .
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A los católicos y a los otros cristianos se les recomienda la oración en común para presentar juntos a Dios las necesidades y preocupaciones que comparten por ejemplo la paz, las cuestiones sociales, la caridad mutua entre los hombres, la dignidad de la familia, los efectos de la pobreza, el hambre y la violencia, etc.
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Donde sea conveniente, debe animarse a los católicos a asociarse, siguiendo las normas de la Iglesia, para orar con cristianos pertenecientes a otras Iglesias y Comunidades eclesiales. Tales oraciones en común son ciertamente un medio eficaz para pedir la gracia de la unidad y constituyen una expresión auténtica de los lazos por los que los católicos están ya unidos a esos otros cristianos. La oración común es en sà misma un camino que conduce a la reconciliación espiritual.
A los católicos y a los otros cristianos se les recomienda la oración en común para presentar juntos a Dios las necesidades y preocupaciones que comparten por ejemplo la paz, las cuestiones sociales, la caridad mutua entre los hombres, la dignidad de la familia, los efectos de la pobreza, el hambre y la violencia, etc. Semejantes a estos casos son las ocasiones en que, según las circunstancias, una nación, una región o una comunidad desea dar gracias a Dios comunitariamente o pedir su ayuda; lo mismo en un dÃa de fiesta nacional, en tiempo de calamidad o duelo públicos, en el dÃa fijado para celebrar el recuerdo de los muertos por la patria, etc. Se recomienda también esta oración común en las reuniones donde se juntan los cristianos para el estudio o la acción.
Sin embargo, la oración común deberÃa orientarse ante todo al restablecimiento de la unidad de los cristianos. Puede centrarse, por ejemplo, en el misterio de la Iglesia y de su unidad, en el bautismo como vÃnculo sacramental de unidad, o también en la renovación de la vida personal y comunitaria como vÃa necesaria para la unidad perfecta. Se recomienda de modo especial esta oración común durante la "Semana de oración por la unidad de los cristianos" o durante el perÃodo que va de la Ascensión a Pentecostés.
Tal oración deberÃa prepararse, de común acuerdo, con el concurso de representantes de las Iglesias, Comunidades eclesiales u otros grupos. ConvendrÃa determinar juntos el papel de unos y otros, y elegir en común los temas, las lecturas de la Sagrada Escritura, los himnos y oraciones a emplear.
a) Dicha celebración puede incluir toda lectura, oración o himno que expresen lo que es común a todos los cristianos, en relación con la fe o la vida espiritual. Puede comprender una exhortación, una alocución o una meditación bÃblica que, bebiendo en la común herencia cristiana, haga progresar la mutua estima y la unidad.
b) HabrÃa que procurar que las versiones de la Sagrada Escritura que se emplean sean aceptables para todos y sean fieles traducciones del texto original.
c) Es deseable que la estructura de estas celebraciones tenga en cuenta los diferentes modelos de oración litúrgica acordes con la renovación litúrgica de muchas Iglesias y Comunidades eclesiales, aun prestando especial atención a su herencia común de himnos, de textos sacados de los leccionarios y de oraciones litúrgicas.
d) Al preparar las celebraciones entre católicos y miembros de una Iglesia Oriental, hay que considerar atentamente la disciplina litúrgica propia de cada Iglesia.
Aunque la iglesia sea el lugar en que una comunidad suele celebrar de ordinario su propia liturgia, las celebraciones comunes mencionadas pueden tenerse en la iglesia de una u otra de las comunidades implicadas, con el acuerdo de todos los participantes. Sea cual fuere el lugar utilizado, debe agradar a todos, poderse acondicionar de modo conveniente y favorecerla devoción.
De común acuerdo entre los participantes, los que ejercen una función en una ceremonia pueden emplear el hábito que corresponda a su rango eclesiástico y a la naturaleza de la celebración.
En algunos casos, bajo la dirección de personas con una formación y experiencia particulares, puede ser útil el recurso a compartir espiritualmente en retiros, ejercicios espirituales, grupos de estudio y de puesta en común de las tradiciones de espiritualidad, o en forma de asociaciones más estables para profundizar en una vida espiritual común. Hay que prestar siempre una atención seria tanto a lo que se ha dicho sobre el reconocimiento de las diferencias reales que existen en la doctrina como a la enseñanza y a la disciplina de la Iglesia católica sobre el compartir los sacramentos.
Siendo la celebración de la EucaristÃa en el dÃa del Señor el fundamento y centro de todo el año litúrgico, los católicos, quedando a salvo el derecho de las Iglesias Orientales, deben participar en la misa los domingos y dÃas de precepto. Por ese motivo se desaconseja organizar celebraciones ecuménicas el domingo, y se recuerda que, incluso cuando los católicos participan en celebraciones ecuménicas y en celebraciones de otras Iglesias y Comunidades eclesiales, permanece la obligación de participar en la misa esos dÃas.
BibliografÃa:
PONTIFICIO CONSEJO PARA LA PROMOCIÓN DE LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS, “DIRECTORIO PARA LA APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS Y NORMAS SOBRE EL ECUMENISMO” (25 de marzo de 1993); Capitulo IV.- LA COMUNIÓN DE VIDA Y DE ACTIVIDAD ESPIRITUAL ENTRE LOS BAUTIZADOS, y su inciso B.- COMPARTIR ACTIVIDADES Y RECURSOS ESPIRITUALES, números de 108 al 115.
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