|
Conoce las actividades que llevamos acabo el año
pasado en nuestro INFORME DE ACTIVIDADES.
CONOCELO
AQUI
|
|
SUBCRIBETE
a nuestra lista de correo y recibe periodicamente los pensamientos del C.
Van Thuan, además se el primero en enterarte de los eventos y noticias
de Mater Unitatis.
|
|

|
 |
Nivel superior
En el camino de la esperanza
2003
Diciembre
Editorial
Adviento y Navidad: Tiempo de Esperanza
|
Hoy es para ti -y para mi- tiempo de iniciar una vida nueva, plena, auténticamente libre e indudablemente gozosa. La esperanza que llena todas las expectativas se narra y vive en estos tiempos, pero lejos de los sensuales aparadores de Centros Comerciales y otras obesas falacias navideñas, lejos de todo con lo que hemos sustituido nuestra hambre de sobrenatural.
Celebrar el Adviento significa despertar a la vida la presencia de Dios oculta en nosotros . Adviento significa presencia de Dios ya comenzada. Esto implica que el cristiano no mira solamente a lo que ya ha sido y ya ha pasado (el nacimiento de Jesucristo en el Portal de Belén) , sino también a lo que está por venir (la segunda venida de Cristo, la ParusÃa ó Llegada, mejor entendido como presencia de Dios). En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles. Vendrá ciertamente hacia el fin de este mundo, en el último dÃa, con gloria. Se realizará entonces la consumación de este mundo, y este mundo, que fue creado al principio, será otra vez renovado.
El Adviento resulta una intensa y concreta celebración de la larga espera en la historia de la salvación, como el descubrimiento del misterio de Cristo presente en cada página del Antiguo Testamento. Es vivir la historia pasada vuelta y orientada hacia el Cristo que viene . “No debemos olvidar que el e s c a t o n , es decir, el acontecimiento final, entendido cristianamente, no es sólo una meta puesta en el futuro, sino también una realidad ya iniciada con la venida histórica de Cristo. Su pasión, muerte y resurrección constituyen el evento supremo de la historia de la humanidad, que ha entrado ya en su última fase, dando, por decir asÃ, un salto de calidad. Se abre, para el tiempo, el horizonte de una nueva relación con Dios, caracterizada por el gran ofrecimiento de la salvación en Cristo” .
Durante el Tiempo de Navidad, al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa, celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros. La Navidad es promesa cumplida y garantÃa de la fidelidad inconmovible de Dios: “Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo unigénito” (Jn 3, 16). Él viene por y para todos, por ello se manifiesta primeramente a los pastores, luego a los sabios, y en ellos, a toda la humanidad, esto es: su EpifanÃa.
A efecto de poner nuestra vida interior en armonÃa con este propicio tiempo para la contemplación, y asà encontrar a Dios donde está, recordemos las palabras de san Anselmo: “Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. DedÃcate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y asÃ, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Di, pues, alma mÃa, di a Dios: Busco tu rostro; Señor, anhelo ver tu rostro. Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que tú me enseñes, y no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré” .
Ricardo Fco. Padilla Castillo
|
|
 |


|