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Nivel superior
En el camino de la esperanza
2005
Diciembre
Editorial

Navidad 2005 |
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"Es urgente llevar al hombre de hoy a descubrir el rostro auténtico de Dios, como los Magos, postrarse ante él y adorarle [...] el descubrimiento del rostro de Dios no se acaba jamás"
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Adoración y esperanza
“La adoración no es un lujo, sino una prioridad” [1]
“Es urgente llevar al hombre de hoy a descubrir el rostro auténtico de Dios, como los Magos, postrarse ante él y adorarle [...] el descubrimiento del rostro de Dios no se acaba jamás [...] Cuanto más entramos en el esplendor del amor divino, más bello es seguir adelante en la búsqueda, de forma que en la medida en que crece el amor, crece la búsqueda de Aquél que ha sido encontrado”[2] .
”El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivÃan en tierra de sombras, una luz resplandeció”[3]. Navidad es tiempo propicio para a contemplación, para el silencio, para “entrar en nuestra habitación” y encontrar a quién nos espera en lo secreto, para hacernos uno con quien nos ama y “es más intimo a nosotros que nosotros mismos”. “Se fueron, pues, a toda prisa y encontraron a MarÃa, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les habÃa dicho de aquel niño”[4].
Jesús eucaristÃa esta siempre disponible. Basta ir a buscarle, postrarse y decirle: “soy yo, aquà estoy, vengo a contemplarte”. MarÃa y José son modelos de oración; ella “guardaba sus palabras en su corazón”, nuestra madre es sublime contemplación. José por su parte, es la figura silenciosa, ni una palabra suya se conoce en las santas escrituras, estaba anonadado, contemplaba el misterio y se hundÃa en el infinito amor de aquel que es el Amor. Los pastores han sido invitados antes que todos los demás, estaban “en vela”, lo esperaban, tenÃan esperanza. “Aguarden con paciencia hermanos, hasta la manifestación del Señor. Vean como el labrador espera el precioso fruto de la tierra. Lo va aguardando pacientemente, hasta que la tierra reciba las lluvias tempranas y tardÃas. Aguarden también ustedes con toda paciencia, fortalezcan su corazón, porque la manifestación del Señor ya esta cerca”[5].
“Contaron lo que les habÃa dicho aquel niño”, esto es, una vez acogida la Palabra, una vez recibida la santa comunión, una vez que hemos sido llenados de gracia en su presencia sacramental durante la adoración al SantÃsimo Sacramento del Altar, corresponde pues compartirlo, anunciarlo, proclamar el clamor de su sed de amar y de configurarse con cada alma, pues ha pagado el precio de cada una con su sangre.
Mucho hay por hacer. Cómo laico consagrado en zona de misión, en medio de los más pobre entre los pobres, desgarra ver tanto sufrimiento producto de nuestro egoÃsmo. Y entonces nos afanamos por llevas desarrollo a nuestros pueblos, y asà nos sumergimos en febril actividad. ¡Que importante es realizar la obra de Dios, y que gracia más grande es poder servir a Jesús en los pobres! Pero es a Él a quien seguimos, no a sus obras.
¿Marta o MarÃa? Yo dirÃa que ambas, ¿y tú?
Iniciado ya el año litúrgico, “vivamos en este mundo como hombres responsables, justos, que sirven a Dios, en espera de que se cumpla la feliz esperanza; la manifestación gloriosa de Jesucristo, nuestro Dios y salvador” , gracias por acompañarnos en este tiempo de Adviento, y desde el fondo del corazón te deseamos: ¡Feliz Navidad!
Unidos en la oración. ¡Dios te bendiga!
Notas:
1. Benedicto XVI, CASTEL GANDOLFO, domingo, 28 agosto 2005
2. Ibid.
3. IsaÃas 9, 1
4. Evangelio según san Lucas 2, 16-17.
5. St 5, 7-8, 9b
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