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Nivel superior En el camino de la esperanza 2005 Octubre Articulos


San Francisco entre nosotros Octubre 2005
 

¡Existe Dios! (II)

En la primera parte de este artículo, habíamos abordado las dos primeras vías que nos ofrece Santo Tomás para probar aquella verdad innegable, la existencia de Dios; verdad que, como ya habíamos dicho, sólo es cuestionada por aquellos que niegan su propia realidad, su propia existencia.



Pues bueno, siguiendo con estas vías, la tercera de ellas es la que se extrae de lo posible y de lo necesario, y se expone de este modo; existen cosas que pueden ser y no ser en determinado momento; de manera más sencilla, decimos que hay gente que nace y gente que muere y entonces por consecuencia puede estar vivo o no. Observando este primer principio que es claramente lógico podemos decir que: Es imposible que estos seres (que nacen y mueren) existan por siempre. Puesto que aquello que es posible que no exista, alguna vez no existe. Por consiguiente si todos los seres vivos, han podido no existir, entonces ha existido un tiempo en el cual no existía nada, lo cual no es posible, puesto que si no había nada, no habría nada en este momento, porque de la nada no puede surgir un algo.

De esto deducimos que sólo se puede recibir el ser de aquello que existe, por lo tanto no todos los seres son posibles, sino que es preciso que en la naturaleza haya un ser necesario, pero no un ser necesario con una causa ni por una causa, si no un ser que es necesario por sí mismo, un ser que no sea causa de ninguna de necesidad, pero sí que el sea la causa de necesidad respecto a los demás, este ser del que hablamos es lógica y claramente el que todos conocemos como: Dios.

Siguiendo con estoa vías, la cuarta de estas, es tomada de los diversos grados que se notan en los seres, pues hay cosas más o menos buenas, cosas más o menos verdaderas, el más o el menos es de acuerdo a como se acerque a algún lado, por ejemplo, si me acerco más al fuego me calentaré más, pero si me alejo del fuego, estaré menos caliente; por consiguiente hay algo que es lo verdadero, lo bueno, lo noble por excelencia, pues bien aquello que lleva algo por excelencia es causa de todo lo que contiene ese genero, por lo tanto decimos que existe un ser bueno por excelencia, que es la causa de todas las cosas buenas que existen, ese ser es claramente Dios.

Finalmente la quinta vía nos dice que está tomada del gobierno del mundo, es decir si nos ponemos a observar todas las cosas naturales existentes, obran y están debido a un fin que en la mayoría de las veces se cumple, un fin que no es pensado, un fin que indudablemente tiene que ser dirigido, mandado, ordenado todo por una mente creadora, el que algunos llaman el arquitecto del universo, el que lo hizo todo, el que pensó todo, el que está en todo, DIOS.

Pues estas son las vías que el Aquinate nos ofrece para ver claramente la existencia de Dios, existencia de Dios que se puede comprender por sí misma, solo es cuestión de observar, pues todo lo que vemos a cada segundo es una muestra de la existencia de Dios, desde la caída de la hoja de un árbol hasta los grandes fenómenos naturales, pues todo indica un perfecto equilibrio entre todos los componentes, equilibrio que sería francamente imposible que hubiese surgido de la casualidad.

Además de estas vías de Santo Tomas existen muchas pruebas que nos ofrecen diversos teólogos, estudiosos, religiones … sobre la existencia de Dios, pues claramente sentimos, vemos, sabemos diariamente que Dios está ahí, acompañándonos a cada paso; sólo es necesario que lo busque en mi interior, pues como dice San Agustín: “Señor yo te busca en las cosas externas y no sabía que tú estabas más dentro de mí que yo mismo”

Por esto es mejor que mediante la oración tratemos de encontrar a Dios en lo más profundo de nosotros, pues aunque algunos nieguen su existencia, si en verdad quieren encontrarlo y lo buscan en su corazón, ahí estará ÉL esperándolos como lo hace con todos.

Qué bueno sería si no tuviésemos que valernos de argumentos teológicos y filosóficos, como los anteriores (que no tiene nada de malo, al contrario son un increíble argumento para la demostración de lo innegable), para demostrar la existencia de Dios, pues si cada uno ya hubiese encontrado en su interior aquello que busca en el exterior podría afirmar y gritar jubilosamente ¡DIOS EXISTE!









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