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Nivel superior
En el camino de la esperanza
2004
Agosto
Editorial

Editorial Abril 2004 |
La Vida Interior. Los cristianos están llamados especialmente “a encontrar y escuchar al Señor”.
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Mientras Marta está ocupada en las tareas domésticas, María está sentada a los pies del Maestro y escucha su palabra. Cristo afirma que María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada. Y es que escuchar la Palabra de Dios es lo más importante en nuestra vida. Cristo está siempre en medio de nosotros y desea hablar a nuestro corazón. Y es posible escucharle meditando con fe la Sagrada Escritura, recogiéndonos en la oración privada y comunitaria o deteniéndonos en silencio ante el Tabernáculo, desde el cual Él nos habla de su amor (Cfr. SS Juan Pablo II en su intervención antes de rezar la oración mariana del Ángelus domingo, 18 julio 2004).
“Vivir dentro” es exigencia de una autentica espiritualidad. Beber del manantial, contemplar con la mente y el corazón, es lo único que nos llevará a la autentica trasformación.
¿Donde estás cuando no estas con Él?, o mejor dicho, en Él. La fortaleza del alma no debe agotarse en un activismo que, como enseño Paulo VI, “el la herejía de nuestros tiempos”. “Dios y no la obra de Dios”, diría nuestro amado fundador Cardenal Francisco Xavier Nguyen Van Thuan.
Ser autentico cristiano en la era neopagana –y siempre- sólo es posible cuando conviven armónicamente vida natural y sobrenatural. Contemplación y acción no se contraponen, se complementan.
Aún me preocupa cuando mis hermanos cristianos preguntan: “¿Es aún válido, o necesario, el carisma de los contemplativos (monjes y monjas)?” La pregunta no es muy distinta al plantear lo contrarío: ¿Es aún válida la vocación laica?
La Iglesia, como comunidad viva, dice san Pablo, es un cuerpo, y por ello cuenta con miembros con distintas capacidades y funciones. El corazón, vocación –no exclusiva-de los contemplativos, es indispensable para bombear gracia a las extremidades, que pudieran ser los laicos comprometidos a llevar el Reino al orden temporal. Así ambos se complementan y el Reino se construye, lo que no exenta a uno y otro de ganarse el sustento “con el sudor de su frente”, o como diría san Pedro: “quien no trabaja, que no coma”. Y más aún, estamos todos llamados a la más alta contemplación, a la embriagante e inefable dulzura de la vida mística, a la perfección cristiana: la santidad.
Hoy, Movimientos como Focolares, Comunidad de San Egidio, Shoensttant, y tantos más, guiados por el Espíritu Santo, son verdaderos contemplativos en la acción. Éste último es un término tan conocido como escasamente vivido. Pero el Paráclito, y la intercesión de María Santísima, no abandonan a sus hijos. Hoy, todos los días, se construye en muchos lugares un nuevo y renovado Pentecostés.
No quiero dejar pasar la oportunidad para reprobar enérgicamente la campaña que, con fines electoreros y de política partidista, se erige injusta y manipuladamente contra Jorge Serrano Limón y PROVIDA. No somos jueces de las almas, nadie sino Dios lo es. Así que oramos por aquellos que matan seres humanos no natos y son intolerantes ante cualquier postura que, con verdad, honestidad y valor, lucha por la libertad y la vida. ¿A caso puede haber verdad y libertad donde se justifica el asesinato?
¡Dios te bendiga!
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