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Nivel superior
En el camino de la esperanza
2004
Julio
ArtÃculos

San Cristobal de las Casas, Chiapas. México No.21 Julio,2004. |
Testimonio de la Comunidad de San Egidio
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El método de San Egidio es simple: establecer el diálogo y la confianza entre los enemigos; buscar lo que une, y dejar de lado lo que divide.
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Soy Marco Impagliazzo y hablo en nombre de la Comunidad de San Egidio.
La comunidad nació en 1968, un año muy especial. Mientras que Occidente se interrogaba por su futuro y los jóvenes estaban en continua búsqueda, la Iglesia católica vivÃa la novedad de ese “nuevo Pentecostés” que representó el Concilio Vaticano II.
Andrea Riccardi, que en ese momento estudiaba en un liceo de Roma, convocó a algunos de sus compañeros para escuchar y vivir el Evangelio. Y lo hizo con sencillez , en un momento en el cual todo era contaminado por las ideologÃas.
Durante esos años en los cuales se entrecruzaban mil aspiraciones y se creÃa que sólo una revolución transformarÃa al mundo, Andrea Riccardi comprendió que no se producirÃa una transformación permanente sin un cambio de los corazones a partir del Evangelio. Y poner en práctica el Evangelio significaba en primer lugar ser amigos de los pobres.
Hoy las Comunidades de San Egidio se encuentran en setenta paÃses del mundo, y están integradas por muchos adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos que viven y comunican el Evangelio, rezan y sirven a los más pobres.
Las lÃneas fundamentales que caracterizan la espiritualidad de la Comunidad de San Egidio son las siguientes:
En primer lugar , la oración, que acompaña la vida de todas las comunidades en Roma y en el mundo. Es el centro y el lugar privilegiado donde la Comunidad encuentra sus lÃneas de acción; La comunicación del Evangelio, que se extiende a todos aquellos que buscan y piden el sentido de su vida; La solidaridad con los pobres, vivida como un servicio voluntario y gratuito, en el espÃritu evangélico de una “Iglesia de todos y particularmente de los pobres”. Y justamente la amistad con los pobres ha sido acompañada de manera significativa por muchos signos de Resurrección: la resurrección de los enfermos de Sida, atendidos por San Egidio en los paÃses más pobres; de los ancianos, que vuelven a vivir cuando renacen de su soledad; de los niños con dificultades, que encuentran una familia y un camino bueno para su futuro; de los pueblos, que gracias a San Egidio logran superar la tragedia de la guerra.
En efecto, otra lÃnea importante de la Comunidad es trabajar por la paz.
En San Egido decimos que la guerra es la madre de todas las pobrezas. Por eso en muchos paÃses nos hemos comprometido por la paz, empezando por Mozambique, con resultados positivos. El método de San Egidio es simple: establecer el diálogo y la confianza entre los enemigos; buscar lo que une, y dejar de lado lo que divide. En muchas negociaciones hemos intervenido ayudando a que cada uno comprendiera las razones del otro, para un auténtico acuerdo que recompusiera la única familia.
Y para que se reconstruya y se refuerce el espÃritu de paz, San Egidio se dedica al diálogo y a la reconciliación entre los cristianos y entre las religiones. El sueño de la reconciliación nos ha permitido mantener vivo el “espÃritu de AsÃs”, que Juan Pablo II encendió en 1986, promoviendo cada año un gran encuentro de oración por la paz entre las religiones, que como una peregrinación de paz, ha recorrido muchos lugares de Europa en estos últimos años. En esta Europa, que ha conocido muchas guerras, pero al mismo tiempo ha sido plasmada por la convivencia entre pueblos y creencias diferentes, estos encuentros interreligiosos de San Egido son una gran esperanza.
También asà , poniendo en relación a hombres de creencias y culturas religiosas distintas, se
construye y se refuerza el espÃritu de paz.
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