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El Pensamiento de Van Thuan - Última carta de un condenado a muerte
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Nivel superior
En el camino de la esperanza
2007
Octubre
Secciones
"El mundo ya no tiene ningún atractivo para mí. Lo que los hombres tienen por felicidad, yo lo tengo por basura. Para mí el tiempo se va a acabar. Mi alma es como el espejo de un lago tranquilo, o como el cielo azul. No siento la pérdida de nada de aquí abajo"
"Cuando los niños que están internos en un colegio ven llegar a sus padres, lo dejan todo muy contentos y corren a su encuentro. En esta posada del mundo, tú no te apegues a nada" (C.E. 671).
La vida de San Teófano Vénard, escrita por el P. Trochu, es el largo relato, detallado y conmovedor, de una vida de misionero en el Vietnam, en el siglo XIX. Teresa de Lisieux lo escogió como hermano espiritual.
Arrestado y encarcelado en una jaula, condenado a muerte por orden real, mientras esperaba la ejecución tuvo tiempo para escribir a su familia varias cartas que los cristianos se encargaban de hacer llegar a sus destinatarios. Ved en qué términos hablaban de su cercana muerte:
“ El mundo ya no tiene ningún atractivo para mí. Lo que los hombres tienen por felicidad, yo lo tengo por basura. Para mí el tiempo se va a acabar. Mi alma es como el espejo de un lago tranquilo, o como el cielo azul. No siento la pérdida de nada de aquí abajo y sólo espero beber en la fuente de aguas vivas de la vida eterna.
“Pronto diré adiós a la tierra y subiré al cielo, el lugar del descanso eterno de los santos, a escuchar melodías que el oído humano nunca escuchó, a contemplar bellezas que el ojo nunca vio y a gozar de una felicidad que el hombre nunca conoció.
“ Estoy llegando a la hora tan esperada... Dios ha elegido a los humildes para confundir a los poderosos.
“ Yo soy la flor que el Maestro va a cortar para su jardín del cielo. Nosotros somos las flores que el Maestro cultiva en los jardines del mundo y que pronto cortará unas tras otras. Yo, como florecita, partiré el primero, a la espera de encontrarnos todos en aquella alegría y felicidad que no tendrán fin”.
El 2 de febrero de 1861, su cabeza cayó bajo el sable, en el puente de los Papeles (Hanoi, Vietnam), a los treinta y cuatro años de edad... Dos semanas después, un pescador la sacó del agua y la entregó a los representantes del obispo.
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