Encontrado en: http://materunitatis.org/article/articleprint/590/-1/250/
|
Sección MariologÃa - Primer Pez
|
|
Nivel superior
En el camino de la esperanza
2006
Septiembre
Secciones
<< A MarÃa encomiendo… las esperanzas y deseos de los jóvenes que, en cada rincón del mundo, repiten con Ella: “He aquà la sierva del señor, hágase en mi según tu palabra” (cfr . Lc1, 38)… preparados para anunciar después a sus coetáneos, como Apósteles: <> ( Jn 1,41).
<< MarÃa inmaculada, mi primer amor>>: este pensamiento es de Juan Bautista MarÃa Vianney, el cura de Ars. Lo leà en un libro de Francios Trochu, cuando yo estaba en el seminario menor.
Mi madre infundió en mi corazón este amor a MarÃa desde que era niño. Cada noche mi abuela, después de las oraciones de familia, todavÃa reza un rosario. Le pregunté por qué: << Rezo un rosario pidiendo a MarÃa por los sacerdotes>>. Ella no sabe leer ni escribir, pero son estas mamás y estas abuelas la que han forjado la vocación en nuestros corazones.
MarÃa ha tenido un papel especial en mi vida. Fui arrestado el 15 de agosto de 1975, fiesta de la Asunción de MarÃa. Salà en el automóvil de la policÃa, con la manos vacÃas, sin un centavo en el bolsillo, sólo con el rosario, y estaba en paz. Esa noche en la larga carretera de 450 kilómetros, recité muchas el Acuérdate, oh piadosÃsima Virgen MarÃa.
Me preguntaréis, como me ayudó MarÃa a superar las abundantÃsimas pruebas de mi vida. Les contaré algunos episodios que permanecen aún muy vivos en mi memoria.
Cuando estudiaba en Roma, siendo sacerdote, una vez, en septiembre de 1957, fui a la gruta de Lourdes para orar a la virgen. La palabra que la Inmaculada dirigió a Bernadette, no te prometo gozos y consolaciones en esta tierra sino a pruebas y sufrimientos>>. Acepté, no sin miedo, este Vietnam como profesor, después fui rector del seminario, luego vicario general y obispo de Nhatrang desde 1967. Se podÃa decir que mi ministerio estaba coronado por el éxito, gracias a Dios.
Varias veces regresé a orar a la gruta de Lourdes. Me preguntaba con frecuencia << ¿ Acaso las palabras dirigidas a Bernadette no serán para mÃ? ¿ Son insoportables mis cruces de cada dÃa? De cualquier manera; estoy dispuesto a hacer la voluntad de Dios>>
Llegó el año de 1975 y con el arresto, la prisión el aislamiento y más de trece años de cautiverio. ¡ Ahora comprendo que la Virgen quiso prepararme de 1957!: << No te prometo gozos y consolaciones en esta tierra, sino pruebas y sufrimientos>>. Cada dÃa comprendo más Ãntimamente el sentido profundo de este mensaje, y me abandono con confianza en las manos de MarÃa.
Cuando las miserias fÃsicas y morales en la cárcel se hacÃan demasiado pesadas y me impedÃan orar, entonces decÃa el Ave MarÃa; ofrecÃa todo en las manos de la Inmaculada, pidiéndole que distribuya gracias a todos cuando las necesiten en la Iglesia. Todo con MarÃa por MarÃa y en MarÃa.
No solo pido a MarÃa su intercesión, sino con frecuencia también le pido << Madre, ¿Qué cosa puedo hacer por ti? Estoy listo para seguir tus órdenes, para realizar tu voluntad por el Reino de Jesús>>. Entonces invade mi corazón una inmensa paz, no tengo miedo.
Cuando oro a MarÃa no puedo olvidar a San José, su esposo: es un deseo de MarÃa y de Jesús, que tienen un amor grande a san José, por razones espacialÃsimas.
MarÃa inmaculada no me ha abandonado. Me ha acompañado a lo largo de todo mi camino en las tinieblas de las cárceles. En esos dÃas de pruebas indecibles, oré a MarÃa con toda simplicidad y confianza: << ¡Madre, si ves que ya no podré ser útil a tu Iglesia, concédeme la gracia de consumar mi vida en la prisión. Pero, en cambio, si tu sabes que todavÃa podré ser útil a tu iglesia, concédeme salir de la prisión en un dÃa que sea fiesta tuya!
Un dÃa de lluvia, mientras preparaba mi comida, oà sonar el teléfono de los guardias.
-Señor Thuan, ¿ Ya comió?
-TodavÃa no, estoy preparando la comida.
-Después de comer, vÃstase bien y vaya a ver al jefe.
-¿Quién es el jefe?
-No sé, pero me dijeron que se lo avisara.
¡Buena suerte!
Un automóvil me condujo a un edificio en el que encontré al Ministro del Interior, es decir, de la policÃa. Después de los saludos de cortesÃa, me preguntó?:
-¿Tienes algún deseo que expresar?
- Si, quiero la libertad.
-¿Cuándo?
-hoy
Se quedó muy sorprendido. Y le expliqué:
¡Excelencia, he estado en prisión por mucho tiempo, bajo tres pontificados, es de Pablo VI, el de Juan Pablo I y el Juan Pablo II . Y además bajo cuatro secretarios generales del Partido Comunista soviético: Breznev, Andropov,, Cherneko
, Gorvachov!.
Él se rió e hizo una señal con la cabeza:
_ ¡ Es verdad, es verdad ¡
Y dirigiéndose a su secretario, dijo:
_ Hagan lo necesario para acceder a su deseo.
De ordinario, los jefes tienen necesidad de tiempo para despachar al menos las formalidades. Pero en ese momento pensé:
El momento en que me siento mas hijo de MarÃa es en la Santa Misa, cuando pronuncio las palabras de la consagración. Estoy identificado con Jesús, en la persona de Cristo.
Me preguntarán ustedes quién es MarÃa para mà en mi elección radical de Cristo. En la cruz, Jesús dijo Juan: << Ahà tienes a tu madre>> (Jn 19,27)
Después de la institución de la EucaristÃa el Señor no podÃa dejarme nada mas grande que su Madre.
Para mÃ, MarÃa es mi madre, que me dio Jesús. La primera reacción de un niño que siente miedo, que está en dificultades o sufre, es la de clamar: <>. Esta palabra es todo para el niño.
MarÃa vive plenamente para Jesús. Su misión fue la de compartir su obra redención. Toda su gloria le viene de él. Es decir, mi vida no valdrá para nada si me separo de Jesús.
MarÃa no se preocupaba sólo por Jesús, sino que mostró su cuidado por Isabel, por Juan y por esposos de caná.
Me gustan mucho las palabras de Santa Teresa del Niño Jesús:<< Como deseo ser sacerdote para poder hablar de MarÃa a todos>>
Primero recurrÃa a MarÃa madre del perpetuo Socorro, ahora escucho a MarÃa que me dice:>>hagan todo lo que Jesús les diga>> y con frecuencia pregunto a MarÃa: <> Siempre permanezco niño, pero un niño responsable que sabe compartir las preocupaciones de su mamá.
La vida de MarÃa se resume en tres palabras: Ecce, Fiat, MagnÃficat (He aquÃ, Hágase, Glorifica)
<> (Lc 1, 38)
<> (Lc 1, 38)
<< Glorifica mi alma al Señor>> (Lc 1, 46)
|