Encontrado en: http://materunitatis.org/article/articleprint/444/-1/196/

¡Dios Existe!


Nivel superior En el camino de la esperanza 2005 Septiembre Articulos

¿Existe Dios? Es una pregunta que se han formulado miles, millones de personas a lo largo de la historia, pregunta que en principio no se dudaba en su respuesta, pero que algunos hombres debido a los avances que ha tenido, se ha querido igualar a Dios y han tratado de opacar, de eludir, de desacreditar aquello que es innegable.

¿Existe Dios? Es también una pregunta una pregunta cuya respuesta es tan clara y obvia, pues la existencia de Dios es evidente por sí misma, y decimos evidente, pues el conocimiento de Dios es connatural, es decir lo conocemos porque esta incluido en nuestra naturaleza, como por ejemplo, sabemos que matar es malo y al igual que nosotros lo sabemos lo sabrá cualquier persona hasta en el mas recóndito lugar del mundo, pues es un conocimiento que el hombre tiene por el simple hecho de ser hombre, del mismo modo la existencia de Dios la conocemos todos, pues es un conocimiento que claramente podemos comprobar que es natural, al observar a las grandes civilizaciones antiguas, que sin haber tenido contacto entre si coincidían en la existencia de un ser supremo, Dios, y era un conocimiento que sabían y conocían de igual manera todos, inclusive en nuestro mundo actual, todos (bueno, casi todos) creemos y sabemos que existe Dios no importando la religión, nacionalidad o grupo étnico al que se pertenezca, todos coincidimos en la existencia de Dios, pues es un conocimiento que le hombre obtiene de manera natural.

Qué sencilla forma de conocer la existencia de Dios, por el simple hecho de existir de respirar, podemos sentir la existencia de Dios, pero luego, “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios”, y esto que sí representa ya un problema, pero no tanto un problema de la existencia de Dios, si no un problema de conocimiento personal, pues aquella persona que cierra su mente y su corazón, y decide no creer, por más que se le muestre la verdad más evidente, mas clara, jamás se le podrá sacar de su cerrazón; en tal caso tenemos que para poder afirmar la existencia de Dios con verdadera fe, pero sobre todo con conocimiento (que será la base para una sólida fe) es necesario que abramos nuestra mente y nuestro corazón a aquellas verdades que son tan evidentes e innegables.

Entonces tenemos que aunque la existencia de Dios sea un conocimiento intrínseco al hombre, algunos han tratado de negarlo, y es por eso que han existido grandes teólogos a lo largo de la historia que han expuesto aquello que resulta invisible a los ojos, pero que es innegable y evidente no sólo ante la fe sino también ante la razón, pues la creencia de Dios es razonablemente correcta. Ahora pues abordaremos la existencia de Dios a partir de las 5 vías que nos ofrece Santo Tomás de Aquino, uno de los grandes pilares de la teología, en su Summa Teológica

Comenzaremos con la primera de las vías, la cual se funda en el movimiento, y que además, nos dice que es la más clara y evidente, pues es una vía que podemos constatar claramente mediante la percepción de nuestros sentidos. Comienza diciéndonos que hay cosas que se mueven, lo cual es perfectamente lógico y comprensible, luego todo lo que se mueve tuvo que haber recibido un primer impulso, para poder hacerlo, es decir todo lo que se mueve es movido.

Entonces pues nos dice el Santo que existen dos tipos de cuerpo, los que están en acto, es decir los que están en movimiento, en actividad, y los que están en potencia, que son aquellos que mediante la aplicación del movimiento pueden pasar del reposo al acto, veamos pues para comprender mejor, Santo Tomás nos ofrece un ejemplo, nos dice que el fuego, es caliente en acto, pues esta ardiendo, y este puede hacer que un leño, que se encuentra en potencia de poder arder, pase de su estado de potencia, o de reposo al estado en acto es decir, que arda.

De manera sencilla esta vía nos dice que un cuerpo solo puede transmitir aquello de lo que es poseedor, y no puede pasar de un estado a otro si no recibe un impulso, es decir un cuerpo que esta en potencia, no puede pasar al acto por si mismo, pues necesita un primer impulso, por ejemplo, la vida, sólo puede ser transmitida (transmitida, mas no creada) por seres vivientes, pues estos se encuentran en acto (que es en vida); sin embargo, una piedra no tiene movimiento ni vida, por lo tanto no puede ni dar vida ni movimiento puesto que no posee de ninguna de estas.

De esto deducimos que no se puede estar en acto, y potencia simultáneamente, entonces pues no se puede ser motor (el que mueve) y móvil (lo que es movido) al mismo tiempo. Luego comprendemos que aquello que esta en movimiento, recibió un impulso de un motor anterior y que a su vez este segundo motor recibió el movimiento de un tercero, y así sucesivamente, pero no podemos remontarnos así hasta el infinito, dado que no se concebiría que no existe un motor primero, es por esto que sabemos que existe un primer motor, un motor inmóvil, un motor que mueve sin ser movido, un motor que es el principio de la vida, del movimiento, del universo, un motor que es eterno que existió desde siempre y para siempre, un motor que indudable y claramente es lo que conocemos como Dios.

Es momento por tanto, de pasar a la segunda vía que nos ofrece Santo Tomas, la cual llama “La causa eficiente”. Nos dice algo que es tan lógico que inclusive es científicamente probable, nos menciona, pues que todo en el mundo guarda un perfecto orden entre todas las causas y por ende entre todas las consecuencias, por este mismo orden perfecto tenemos que toda causa tiene sus consecuencias, pues entonces decimos que nosotros somos la consecuencia de nuestros padres, los cuales a su vez son causa de sus padres, y así de esta forma podemos afirmar, primero que toda consecuencia se convierte en causa de otra. Luego pues nos remontamos entre todas las causa que dieron origen a las consecuencias, pero no podemos remontarnos hasta el infinito, pues de esta forma negaríamos la existencia de una primera causa, con lo cual no habría primera consecuencia, entonces pues decimos que tuvo que haber una primera causa, pero una causa que no fue causada por nada, una causa incausada, una primera causa que ha estado ahí desde siempre y por toda la eternidad, luego, es necesario admitir una primera causa eficiente, y esta es la que todo el mundo llama DIOS.

Estas dos vías claramente nos ofrecen formas para poder defender categóricamente la existencia de Dios, las vías de Santo Tomas son 5 y abordaremos las siguientes tres en la continuación de este artículo.

 

Dirección de correo electrónico del destinatario:

*

Su correo electrónico:

*



| Regresar a la forma normal de presentación de la página | Enviar este artículo a un amigo |