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¿Te sientes “sólo contra el mundo”?


Nivel superior En el camino de la esperanza 2004 Marzo Articulos

Nuestros momentos de abandono.

Quizá todos nosotros, y más de una vez, vivimos momentos así de abandono.

No nos sentimos comprendidos, a veces nos defraudan, nos traicionan. Sentimos la insuficiencia de nuestra fuerza y la soledad ante misiones que son más grandes que nosotros. Llegamos a conocer dolores atroces de la Iglesia, de pueblos enteros. En ciertos momentos, la misma luz de la fe y el amor parece que se apagan y caemos en la tristeza y en la angustia.

Son pequeñas o grandes noches del alma, a veces prolongadas, que oscurecen en nosotros la certeza de la presencia del Dios cercano que ha dado sentido a toda nuestra vida.

Son noches que asumen a veces una dimensión de época y colectiva, como en nuestro tiempo, en el que el hombre –como ha observado lúcidamente Juan Pablo II-, “a pesar de sus conquistas roza [...] el abismo del abandono, la tentación del nihilismo, el absurdo de tantos sufrimientos físicos, morales y espirituales” (insegnamenti di Giovanni Paolo II, V/3 (1982), pp. 1141-1142).

Pablo ha hablado de sus momentos de abandono más cruciales: “... peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en la ciudad; peligros en despoblados; peligro por el mar”. Al final indica lo que para él era el hecho más triste, lo que lo hace más cercano a Jesús: “Peligros entre los falsos hermanos” (2 Co 11,26).

Bibliografía
“Testigos de esperanza”, Cardenal Fco. X. Nguyen Van Thuan, Ciudad Nueva, p. 102

 

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