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EDITORIAL Marzo 2004


Nivel superior En el camino de la esperanza 2004 Marzo Editorial

Tiempo de profundizar en el misterio del sufrimiento, de su enorme valor redentor, y de cómo éste puede ser trasformado en gozo.

Tiempo de sacrificio, de abstinencia, de moderar nuestros deseos por la acumulación de bienes temporales, logrando con esto una valorización correcta de los bienes definitivos –eternos-.

Tiempo que nos prepara y lleva al altar de sacrificio en el Monte Calvario, para en tres días trasportarnos a la mañana en el sepulcro que trae consigo las nuevas de la resurrección; del paso de la muerte a la vida.

Tiempo que nos revive el paso de los padres de Israel hacia la tierra prometida por cuarenta años, y que Cristo retoma como retiro y preparación –cuarenta días- antes de iniciar su misión mesiánica.

Tiempo que brinda un alto ideal. Todos tenemos mucho que hacer. Corremos fatigados y fatigados vivimos, pues dejamos lo vital al margen, ahí para cuando tengamos “un ratito libre”. Quien esto escribe es también padre de familia, y aunado a esto pretendo ser el siervo de todos en Mater Unitatis, por lo que el tiempo para la oración -el conveniente- parece no dejarse encontrar. Pero ahí radica el error, pues el tiempo no nos manda, somos nosotros quienes, en uso de nuestra libertad y talentos, decidimos que hacer con lo que de éste disponemos. Así, no es una cuestión de tiempo, sino de prioridades. Si bien la familia demanda y merece tiempo, pues es, en mi caso, donde me santifico, este debe utilizarse en orden a lo eterno y sobrenatural sin desatender lo temporal. Con la gracia de estado, la de una vida sacramental, y voluntad, podemos encontrar respuestas creativas a esta cuestión de la “falta” de tiempo. Llevar este tema a los miembros de la familia, o los parientes y amigos prudentes y fervorosos, así como al director espiritual, traerá la comunión de ideas que traiga con seguridad una respuesta edificante que incluso, por qué no, ilumine a otros en situación similar.
Dios no se hace el escurridizo, ¿A caso no es él mismo quien nos dice “pide y se te dará, busca y encontrarás”? Oremos juntos por una respuesta particular a como dedicar el tiempo necesario a la asistencia de la liturgia y reflexión de temas cuaresmales y pascuales.

En este número compartimos contigo algunas de las reflexiones que nuestro fundador, Cardenal Fco. Xavier Nguyen Van Thuan, impartió a la Curia Romana en presencia de S.S. Juan Pablo II durante los ejercicios espirituales de Cuaresma del Gran Jubileo del año 2000.

Sin duda serán de gran valía para tu vida interior.


Dios te bendiga.

"Amar hasta lograr la unidad"

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