Encontrado en: http://materunitatis.org/article/articleprint/21/-1/10/

La Vida Nueva


Nivel superior En el camino de la esperanza 2004 Abril Secciones

“No estén tristes como los que no tienen esperanza”


Los extraviados, los que no saben a donde van, caminan sin esperanza. El hombre que se acerca a su meta esperada. Tu vas al encuentro de Dios, el Señor misericordioso que te espera y colmará de todos tus deseos.

Para los que ignoran cual es su destino, el momento de la muerte es un momento de desesperación, el momento en que desaparecen los placeres de la vida, la fortuna, los amigos. Más allá, sólo ven oscuridad, nada y derrumbe. Para ti, al contrario, al final del camino de la esperanza, brilla una gran luz.

¿Haz visto caer la lluvia, una tarde de invierno, en innumerables gotas de agua? Los que cada día entran en su propia eternidad, son tan numerosos como las gotas a las que nadie presta atención. Un día serás, tu mismo, una de esas gotas.

Por todas partes se escucha la misma queja: “La vida se va”. Al contrario, hay que alegrarse y proclamar: “La felicidad esperada y el retorno del Cristo Jesús están cerca”.
También se dice: “Cada día nos acercamos a la tumba”. Tu deberías expresarte así: “cada día es un nuevo paso al Paraíso”.

Lo que en el mundo se llama “muerte” tú lo llamarás “vida”. Lo que se llama “el último suspiro” es en realidad una vida nueva. Lo que para el mundo pasa por ser un final, es en realidad el comienzo.

Hay una oración que debería dar confianza a los hijos de Dios; pero como nos es tan familiar, se nos escapa su sentido: “Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos”.

Ante los miles de pruebas y sufrimientos que te esperan, redobla el fervor, ten confianza y repite: “Creo en la resurrección de la carne, creo en la eternidad”. Este es el secreto del valor del cristiano.

Para los cristianos, los hombres no mueren. Todos nuestros muertos están vivos porque son miembros del cuerpo de Cristo como nosotros. Estamos unidos a ellos en la fe.


 

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