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Capitulo 5 del Apocalipsis


Nivel superior En el camino de la esperanza 2004 Abril Articulos

Apocalipsis 5 versos del 1-4. Visión del libro lacrado con siete sellos. Nadie puede abrirlo, es el impasse de la historia.

El libro cerrado con siete sellos simboliza la historia. No hay alguien capaz de abrir el libro, esto es, de conducir la historia. En los capítulos 2 y 3, la persecución del imperio Romano, las dificultades externas e internas, todo hacía creer que Dios había perdido el control. La historia parecía estar a la deriva: “¡Estamos perdidos!” Lo que imperaba era el poder de la muerte coordinado por el imperio Romano. Para conducir la historia, es decir, para abrir el libro lacrado, sólo sería capaz alguien que realmente fuera más fuerte que la muerte. Y este alguien no existía, “ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra”. Juan llora. Las comunidades lloran. Humanamente hablado, ya no hay futuro para ellas.

Apocalipsis 5 verso 5. Una Buena Nueva inesperada


De repente, uno de los ancianos trae una palabra de esperanza: “¡Ya no llores!” ¡Hay futuro! Alguien venció al destino ciego. Dos nombres mesiánicos del Antiguo Testamento apuntan al victorioso: el León de la Tribu de Judá (Gen 49,9), la raíz de David (Is 11,1.10). Él lo venció para asumir el poder y dirigir la historia. Jesús es presentado como León, Raíz y Cordero. Tres imágenes que nos revelan lo que Jesús significaba para las comunidades y como ellas experimentaban su presencia: la fuerza y la realeza del León, el servicio y la entrega del Cordero; el retorno a la Raíz, a los orígenes, lo que trae conciencia e identidad.

Apocalipsis 5, versos 6-7. El cordero inmolado y resucitado


Despertado por la palabra del anciano, Juan está atento para ver la aparición del León de Judá y de la raíz de David. Lo que aparece es un cordero, de pié, vivo, con herida de muerte, que acaba de llegar al cielo para ocupar su lugar junto al Trono, en el centro de la visión, en medio de los seres vivos y de los ancianos. Aproximándose, el Cordero recibe el libro lacrado de la mano de aquel que está sentado en el Trono. Es el momento exacto en que Jesús, habiendo resucitado de entre los muertos, sube al cielo, se sienta a la derecha del Padre y de Él recibe todo el poder para ser el Señor y Juez de la historia. ¡Es el año 33! El año de la muerte de Jesús. En el credo decimos: “Resucito al tercer día; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso!”
Tenemos aquí una llave muy importante para entender el estilo propio del libro del Apocalipsis. En los sueños y en las visiones la persona puede volver al pasado y revivir las cosas de años atrás. Juan, el autor, escribe alrededor del año 70 después de Cristo, época de persecución. Pero aquí, en la visión del Trono y del Cordero él vuelve hacia el pasado y asiste a la entrada triunfal de Jesús en el cielo y a la celebración festiva que allá se realiza a causa de la victoria de Jesús sobre la muerte. A partir de este momento victorioso del año 33, Juan mira hacia delante y comienza a describir “las cosas que deben acontecer después de éstas” (Ap 4, 1). En otras palabras, a partir del capítulo 5, Juan va a describir como la victoria de la resurrección de Jesús está fermentando la historia de la humanidad.


 

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